El quinto episodio de la segunda temporada de The Last of Us, ha dejado a los fanáticos con el corazón en la mano. Más allá de los intensos momentos de acción y las revelaciones emocionales, un elemento clave ha marcado el rumbo de la historia: el regreso de las esporas del hongo Cordyceps. Este componente,
El quinto episodio de la segunda temporada de The Last of Us, ha dejado a los fanáticos con el corazón en la mano.
Más allá de los intensos momentos de acción y las revelaciones emocionales, un elemento clave ha marcado el rumbo de la historia: el regreso de las esporas del hongo Cordyceps.
Este componente, ausente en la primera temporada, ha vuelto con fuerza, convirtiéndose en un detonante crucial para lo que viene en la serie.
¿Qué son las esporas del hongo Cordyceps?
En el universo de The Last of Us, las esporas son una forma de propagación del hongo Cordyceps, el mismo que ha devastado al mundo y transformado a los humanos en criaturas infectadas.
Estas partículas microscópicas flotan en el aire en zonas cerradas y mal ventiladas, y su inhalación es letal para los humanos no inmunes, ya que permite que el hongo invada el cuerpo desde los pulmones.
A diferencia de la primera temporada, donde el contagio se centraba en el contacto directo con infectados, en este capítulo vemos cómo las esporas vuelven a tener protagonismo, tal como lo hacen en el videojuego original.
Su presencia refuerza el ambiente claustrofóbico y peligroso, obligando a los personajes a enfrentarse no solo a enemigos visibles, sino también a amenazas invisibles en el aire.
El regreso de un peligro silencioso: “Está en el aire”
El episodio 5 de The Last of Us temporada 2 inicia con una escena que marca el reencuentro con uno de los elementos más temidos del universo del juego: las esporas.






