El consenso médico y científico indica que dormir menos de 7 horas al día suele considerarse como sueño de corta duración. Y muchas investigaciones recientes confirman que un importante número de adultos no duermen lo suficiente, una cifra que por desgracia va en aumento y en la que influyen factores de diversa índole. Mucho de
El consenso médico y científico indica que dormir menos de 7 horas al día suele considerarse como sueño de corta duración. Y muchas investigaciones recientes confirman que un importante número de adultos no duermen lo suficiente, una cifra que por desgracia va en aumento y en la que influyen factores de diversa índole. Mucho de ello asociados al estilo de vida.
Y es un problema al que debemos prestar atención porque un sueño insuficiente, ya sea en términos de calidad o de cantidad, está asociado al riesgo de sufrir enfermedades. Del mismo modo que también se ha demostrado que un patrón de sueño saludable, caracterizado por acostarse pronto, una duración normal del sueño y la ausencia de insomnio, ronquidos y somnolencia diurna, reduce ese riesgo de desarrollar algunas patologías.
La importancia de hidratarse antes de dormir
Como decíamos, nuestros hábitos influyen y cuestiones como el ejercicio físico o el manejo del estrés son muy relevantes. Del mismo modo que todo lo relacionado con la alimentación. Y es que algunos expertos consideran que lo que comemos en las últimas horas del día pueden afectar decisivamente a la calidad del sueño.
Tal es el caso de Xevi Verdaguer, psiconeuroinmunólogo, nutricionista y fisioterapeuta, que en el podcast ‘Tengo un Plan’ explicaba la importancia de comer determinados alimentos y mantener una buena hidratación.
“Respiras y transpiras y, por tanto, vas perdiendo agua, y como no bebes, todo el mundo acaba deshidratado. Si tú, desde la cena hasta antes de acostarte, no llegas bien hidratado, las hormonas del estrés, como el cortisol, subirán antes de lo normal y te despertarás antes de que suene el despertador”, explica.
“Si tu cerebro te transmite la sensación de sed cuando te levantas a orinar por la noche, es una señal de que estás deshidratado. Por lo tanto, las hormonas del estrés aumentan por deshidratación. De ahí la importancia de hidratarse bien en la cena. Comer frutas, verduras o legumbres es lo que más hidrata”, concluye el divulgador científico.
De hecho hay algunos estudios que corroboran la afirmaciones de Verdaguer, como uno reciente publicado en Frontiers in Nutrition, que relaciona la ingesta de carbohidratos complejos -frutas, verduras, legumbres, cereales integrales o semillas- con la reducción del riesgo de desarrollar patrones de sueño deficientes.
Así pues, mantenerse bien hidratado a lo largo de toda la jornada y prestar especial atención a lo que se ingiere por la noche puede ser fundamental para evitar un mayor estrés nocturno y mejorar la calidad del sueño.






